Redes sociales inteligentes: del dicho al hecho  

Redes sociales. Portada libro

Internet y las redes sociales están cambiando nuestra forma de relacionarnos, de hacer negocios, de hacer política,… y  algunos ingenuos creemos que incluso puede cambiar la forma de funcionar de la Administración pública.

Pero  eso no se va a producir por el solo hecho de existir o usar las redes sociales, pues eso no cambia casi nada, sino que dependerá absolutamente del uso que las personas hagan de ellas, de cómo las gestionen.

Por ejemplo, en las elecciones europeas todos los candidatos usaron las redes sociales, pero no todos sacaron partido a las mismas. Muchos recordaréis  las “meteduras de pata” de algún candidato haciendo selfies patéticos en el AVE u otras campañas igual de anodinas, tradicionales o “propagandista a la antigua usanza”. Parece  increíble, pero candidatos y equipos de grandes partidos demostraron no entender las redes.

En cambio hubo quien lo entendió y lo supo capitalizar,  seguramente por la única y  sencilla razón de llevar “años” utilizando, trabajando y gestionando redes. Fue sin duda PODEMOS quien mejor supo entender el legado de Obama, cuando ya en la campaña de 2007 utilizó magistralmente el efecto “movilizador” de internet y las redes sociales bien combinado con las redes de voluntarios en el territorio. Lo explica muy bien Marian Martínez Bascuñán en un reciente artículo.

Por tanto no es solo estar, es estar, entender y gestionar. Ese es el planteamiento que hacemos en “la gestión inteligente de las redes en la Administración”, donde lanzamos una mirada no solo desde la comunicación, sino desde la gestión, no solo situándonos en el “orden del decir” sino intentando situarnos en el “orden del hacer”

Ya lo viene diciendo hace años el maestro Manuel Castells, que las redes son útiles para “movilizar y desestructurar” pero no están tan experimentadas para “estructurar y construir” y menos en las organizaciones públicas.

Hasta ahora, en las Administraciones Públicas han utilizando las redes  mayoritariamente desde y para la comunicación (y a veces desde la comunicación tradicional 1.0), como analizan  J. Ignacio Criado y Paco Rojas en sus recientes investigaciones sobre el uso de redes en las Administraciones.  Siendo esto útil –cuando se hace bien- es claramente insuficiente.

Hay que ir mucho más allá, porque la esencia de un Gobierno, cuando deja de ser oposición y pasa a ser Gobierno y Administración, ya no es tanto decir sino hacer, ya no es solo la comunicación, sino sobre todo la calidad democrática y calidad de servicio, gestión e innovación de y desde lo público.

A esto se tendrá que enfrentar los próximos gobiernos, a una profunda Innovación de lo público, que en estos años no ha hecho sino desvalorizarse por la irresponsabilidad, la corrupción y la injustificada desarticulación y desvitalización del estado y la Administración   .

Desde ahí lanzamos nuestra mirada, porque creemos que las redes pueden ser excelentes instrumentos para un modelo de gobierno más abierto y transparente,  y para una administración mucho más ágil e innovadora .

Por eso miramos experiencias  pioneras e innovadoras que son posibles en todos los niveles de la Administración, como lo prueba el Twitter de la policía nacional o la experiencia del Alcalde y Ayuntamiento de Jun.

Porque ¿Qué pasa cuando un usuario puede poner de manifiesto una ineficiencia en el mismo momento en que se produce?  ¿Y qué pasa si se puede estar enterando el alcalde en ese mismo momento? ¿Qué ocurre cuando un ciudadano puede –con los datos que liberemos- producir una aplicación más ágil y mejor que las ortopédicas que producimos desde nuestros a veces “ortopédicos” servicios? ¿Qué ocurre cuando se liberan los datos? ¿Sabéis qué ocurrió cuando se hicieron públicos los datos de viajes del Consejo general del poder judicial? La partida de viajes se redujo drásticamente.

¿Qué ocurrirá cuando pasemos del decir al hacer a través de internet y las redes sociales?

Miramos también experiencias avanzadas en Chile, Brasil o Reino Unido, y miramos ejemplos en el País vasco, Cataluña o Andalucía.

Y por eso NO nos dirigimos solo a los community managers, sino que nos dirigimos, sobre todo a los funcionarios, a los directivos y a los gobernantes, porque ellos son los que tienen que hacer ese cambio cultural, ese cambio de mentalidad para innovar radicalmente la administración en la era de los nativos digitales.

Son ellos quienes tienen que entender las redes y gestionarlas como herramientas de interacción con la comunidad, sabiendo aprovechar el empuje creador y productor que tiene la sociedad civil en estos momentos, que tienen muchos de esos jóvenes millennials.

Por eso decimos que no se trata tanto de crear un nuevo departamento y sembrar de community managers la Administración,  sino de formar equipos transversales con las personas que “están en los servicios”, aprovechar para formar e innovar con los equipo que se tienen, con el talento que hay dentro (hay mucho friki desaprovechado”)   y por supuesto, incorporando a los jóvenes o buscando  ayuda externa en los emprendedores de la sociedad civil.

A partir de aquí explicamos los requisitos para una gestión inteligente de las redes en la Administración, seis requisitos de los que solo citaré uno de ellos que nos parece clave para el éxito: la relación entre lo analógico y lo digital.

Mirad, aún hay gente -cada vez menos- que se empecina con desdén en no meterse en las redes en pensar “que eso no va conmigo”,  yo con mi mundo analógico lo tengo todo solucionado. Hay muchos funcionarios que piensan esto. Yo creo que es muy peligrosa esta forma de pensar. Para empezar quien piense así va a tener muchas dificultades en “entender a sus hijos”. No digamos en entender su trabajo presente o futuro, o entender la política o la Administración, en cuando se descuiden.

Hay también alguna gente  -pocas- que parece vivir o aparenta vivir en su “burbuja digital”  (sus amigos followers, likes,…) desdeñando en este caso la “desvirtualización”  de las personas y de las cosas, conformándose y a veces escondiéndose en  la maraña, el narcisismo o el voyeurismo de las redes.

No nos engañemos, los dos mundos son igualmente reales.

Y pensamos que una de las claves de una gestión inteligente de las redes es la combinación adecuada entre ambos territorios, el camino de ida y vuelta entre ambos, la transición permanente que se establece entre esos campos , la capacidad para entenderlos y combinarlos .

Esto se ve muy bien en los procesos de participación ciudadana. El éxito viene cuando combinas bien las reuniones presenciales con el intercambio virtual, cuando sabes apreciar el “añadido de valor” que aporta una y otra perspectiva, y sobre todo , cuando sabes utilizar cada cosa en el momento adecuado del proceso.

En el libro pensamos y hablamos de este y de otros requisitos para una gestión inteligente de las redes desde la Administración, y en la utilidades que estas pueden tener, no solo para la comunicación, sino para la escucha, la participación, la prestación de servicios, la gestión de crisis o la innovación. Y pensamos en la transición que tienen que hacer las personas,  los funcionarios, los directivos y los políticos para llegar a esa esa gestión inteligente.

Oscar Cortés
Antonio Díaz

Pero aquí me paro para dejar paso a Oscar,  porque mi tiempo creo que se acabó, y sobre todo porque me gustaría que os comprarais el libro y  no se trata de contarlo todo.

¡GRACIAS!

Libro gestión inteligennte de las redes sociales en la administración pública. Publicaciones.
Redes Sociales inteligentes. Publico asistente.
Publicado el: 13/12/2014