Tres preocupaciones sobre la Reforma Local

Tras una primera lectura de los borradores que van circulando, y escuchar las primeras declaraciones públicas, no queda otra que trasladar cierta preocupación sobre el derrotero que puede tomar la reforma local. Señalaré  tan solo 3 aspectos preocupantes:

1. COMPETENCIAS VS. MODELO DE BIENESTAR.

Compartiendo el objetivo de delimitar competencias, evitar duplicidades, y distinguir entre servicios obligatorios y facultativos, hay que ver sin embargo en que dirección y con que sentido y criterios se delimitan esas competencias. Ya desde los primeros documentos de trabajo vemos desaparecer  las relativas a algunos de los servicios que venían siendo prestados por muchos Ayuntamientos: educación, sanidad, juventud, mujer e igualdad, cooperación... Además, en el  primer borrador del Ministerio, observamos con cierta  perplejidad que siguen desapareciendo del artículo 25.2 competencias que  hasta ahora se venían prestando: vivienda, desarrollo económico, políticas activas de empleo, participación ciudadana, nuevas tecnologías....

Entiendo  desde el punto de vista local que habrá que ceder cosas y ganar otras, lo que supondrá lógicamente un baile en una u otra dirección, pero : ¿Cuál es realmente el objetivo, evitar duplicidades o recentralizar? ¿Evitar duplicidades o eliminar por el camino unas cuantas políticas de "bienestar"?

En la última encuesta del CIS publicada recientemente, la Administración local aparece como la más valorada (frente a la autonómica y la estatal) en cuanto a su eficacia en la atención y prestación de servicios al ciudadano. ¿Dónde está la evidencia empírica de la mejora de la eficacia o eficiencia de ejercer determinadas competencias desde un órgano más alejado de la realidad y del territorio?

Compartiendo por tanto el objetivo, observo con preocupación todo el ajuste en la misma dirección, y da toda la impresión de que se aprovecha la ley para cargarnos buena parte del modelo de bienestar haciendo desaparecer unas cuantas competencias, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid.

2. MUNICIPIOS VS. DIPUTACIONES.

La reordenación de la planta municipal es uno de los temas cruciales de esta reforma y no parece que se coja el toro por los cuernos ni se vea con claridad el objetivo perseguido: ¿Mejorar la eficiencia del sistema, mejorar calidad democrática, reducir municipios…?

F. Mora realiza en su blog una razonada e interesante argumentación en este sentido: "A la luz de los primeros borradores,  podríamos decir que ganan las Diputaciones y pierden las Mancomunidades y pequeños y medianos municipios."

Conocemos por algunos estudios que el gasto municipal per cápita se dispara en los municipios muy pequeños (- de 1000 h.) y en los muy grandes (+ de 500.000 h.), (Vilalta, M., 2010) lo que nos podría indicar que si queremos actuar hacia la eficiencia quizás deberíamos “centrar” justamente el objetivo en los segmentos donde está el problema. Como dice la famosa ley de Pareto, normalmente en el 20 % de los casos se concentra el 80 % de los problemas.

En una sociedad como la española con fuerte componente rural, donde el peso de este sector en el PIB sigue siendo ligeramente superior a la media, y tenemos posibilidades de innovación y competitividad interesantes, resulta que comenzamos a considerar “pequeño”  todo municipio que no pase de 20.000 h., nuevamente sin argumentos claros que avalen las razones de tal segmentación: ¿Eso es pequeño? ¿Es lo pequeño necesariamente ineficiente?

Siguiendo con el borrador, las Diputaciones deberán reformular su misión y capacidades para asumir la avalancha de gestión  de servicios que se les puede venir encima, eso si, tras complejos y sin duda conflictivos procesos de “transferencias” previsiblemente judicializadas y con el aderezo añadido del conflicto político. Parece claro que se ha querido reforzar a las Diputaciones, a la vez que no se ha querido tocar a las Comunidades Autónomas.

Muchos compartimos que las Diputaciones pueden prestar servicios de manera mas eficaz a los Ayuntamientos que lo soliciten -de hecho ya lo están haciendo brillantemente algunas en temas como Formación, Recaudación tributaria, Administración electrónica y otros-  y además lo pueden hacer de forman más eficiente  y aprovechando economías de escala, pero ¡ojo! este modelo “eficiente” dista de estar generalizado en las 49 Diputaciones  y miedo nos daría generalizar el modelo actual  mayoritario en muchas de ellas. En lugar de una estrategia razonable de ir exportando paulatinamente  “modelos de éxito” como los señalados, con cierto grado de “voluntariedad condicionada” y con cierta “lógica de mercado”,  vamos en cambio a una propuesta generalista donde unos órganos sin legitimidad democrática directa entran a saco y en todo el territorio a gestionar servicios para los que en la mayoría de los casos ni tienen las competencias profesionales, ni están preparados, ni tan siquiera la segmentación provincial puede ser siempre la óptima (en muchos casos podría ser más eficiente una mancomunidad), por lo que  corremos el riesgo de generalizar 49 nuevas burocracias públicas medianas, relativamente alejadas del  territorio y sin legitimidad democrática.

Finalmente, tampoco queda claro el valor añadido que puedan ofrecer frente a municipios medianos y grandes, sobre los que no parece que pierdan facultades. Resultado probable:  eliminación de algunas Mancomunidades, conflicto a la vista entre muchos municipios que se resistirán como gato panza arriba a  otorgar encomiendas de servicio, y aparición de una nueva estructura de gestión, contratación y servicios fuerte y potente en torno a las Diputaciones, que salvo honrosas excepciones-que son las que habría que imitar, insisto- lo que tienen actualmente son estructuras burocráticas más bien pobres y demasiado clientelares (por decirlo de forma suave).

3. CONTROL VS CENTRALIZACION Y PÉRDIDA DE AUTONOMIA

Cumplir con la estabilidad presupuestaria y mejorar los controles es otro de los objetivos claros de la reforma que se deduce de los primeros borradores y que todos podemos compartir.

No está demás recordar en este punto que la Administración Local en su conjunto fue la única que cumplió (con una desviación mínima de 1 centésima) con los objetivos de déficit para 2011, por lo que salvo excepciones –eso sí muy notorias y consentidas- de algunos Ayuntamientos, el sector local, con los datos en la mano, es el que mejor cumple con el déficit a fecha de hoy, tanto en términos absolutos , como en porcentaje sobre PIB . ¿Por qué se pone tanto el foco donde no esta el centro del problema?.  En lugar de medidas que ponen en cuestión la autonomía municipal, no sería mejor utilizar de verdad los mecanismos de control existentes que ya están creados para ello (interventores y tribunales de cuentas), y consolidar además una dirección pública profesional (recogida en el EBEP), dejando de una vez de lado el amateurismo con carnet que tanto prolifera en los puestos directivos (que es el que facilita el paso a cualquier decisión descabellada de gasto de algunos políticos), y abriendo el camino a profesionales que acrediten tanto por su formación como por su experiencia  -y en ese caso no importa el carnet que tengan- las capacidades de dirección y gestión (tecnócratas, si, tecnócratas, aunque gobernados por políticos, pero con el campo profesional delimitado).

Finalmente, y de esto no aparece nada en ningún borrador, seria oportuno, pertinente e innovador, aprovechar la crisis para apostar realmente por la transparencia y lo que se está llamando “Gobierno abierto”, incentivando realmente esa  apertura de datos, la colaboración y participación ciudadana y de la sociedad civil como gran mecanismo de control social sobre las actuaciones tanto de políticos como de burócratas, aprovechando además el impulso de las Tecnologías de la  Información  y las dinámicas innovadoras  de las redes sociales.

Este “control social”, unido a empoderar realmente a los organismos  y profesionales existentes, que para algo están, seria seguramente mucho más efectivo, además de  una gran  palanca de cambio que impulsaría la innovación local. ¿Por qué no aprovechamos la oportunidad del cambio, para plantearnos realmente el tipo de democracia y administración que el actual “cambio de época” (@subirats9) en el que estamos inmersos necesita?

En resumen, 3 grandes preocupaciones sobre la reforma local, que sin duda estamos aún a tiempo de enmendar desde el consenso municipalista:

1- La recentralización y “patada hacia arriba” de algunas competencias donde la mayoría de Ayuntamientos se habían mostrado eficaces y eficientes.

2- El peligro de aparición de 49 nuevas burocracias provinciales con modelos de gestión alejados del profesionalismo.

3-  La pérdida de oportunidad para implantar en los gobiernos locales estrategias de transparencia y gobierno abierto que posibiliten la innovación y el control social por los ciudadanos.

PD. No hemos hablado de Financiación porque es obvio que estas reformas no servirán de nada si no se acompañan de la revisión y ajuste del modelo de financiación local.

PD2. Legislación finalmente publicada en BOE núm. 312, de 30/12/2013. Ley 27/2013, de 27 de diciembre, de racionalización y sostenibilidad de la Administración Local.

Publicado el: 03/07/2012