…o cómo conseguimos en 2003 el premio de la ONU a la calidad en el servicio público
Es curioso como en ocasiones algunos fracasos sonoros llevan a conseguir posteriormente grandes éxitos.
En junio de 2003 habíamos “concursado” con el proyecto ITACA (acrónimo de Información, Tramitación y Atención Ciudadana en Alcobendas) al premio ciudadanía a la calidad en los servicios públicos, galardón pionero en España en aquel momento, que celebraba su 2ª edición. Tras acudir con muy altas expectativas, tuvimos que conformarnos con la consolación de una “mención especial”. Volvimos un tanto frustrados y enrabietados, sabedores de que teníamos un buen proyecto que por razones, que no acabábamos de entender muy bien, no conseguíamos “culminar” con un reconocimiento externo. Nos había pasado anteriormente con otro proyecto: nuestro modelo de gestión deportiva, apoyado en el sistema de calidad EFQM, con el que habíamos presentado una memoria al premio iberoamericano de calidad, en el que también llegamos a la final, pero sin conseguir el principal galardón...
NOTA 1.
Lo primero que hay que tener para presentarse a un premio es un “buen proyecto”, con varios años de recorrido y por tanto probado, implantado y rodado. Con un buen enfoque, un alcance y despliegue suficientes en la organización para lograr un impacto positivo y notorio en la ciudadanía, y con datos y resultados contrastados hacia los ciudadanos y ciudadanas. Hay que presentar un histórico, donde se puedan observar los ciclos de evaluación y mejora a lo largo del tiempo. A esto estamos llamando “un buen proyecto”, lo que es condición necesaria, aunque no suficiente, para ganar.
Así es que a la vuelta fue inevitable trasladar al equipo cierto grado de “desánimo”, pero acompañado de un mensaje y una consigna: “nuestro proyecto es bueno pero tenemos que seguir mejorándolo”. Además, ya que teníamos la memoria elaborada, planeamos aprovechar cualquier oportunidad que surgiera para mejorarla, adaptarla y presentarnos a todo premio que se nos pusiera por delante, cuanto más importante, mejor. Mientras dábamos este mensaje al equipo, indiqué a Eloy -quien había redactado en buena parte la memoria- que en ratos libres fuera mirando en Internet boletines nacionales e internacionales sobre premios de modernización y calidad de servicios públicos. En paralelo, Carmen, como responsable directa del equipo del proyecto, y Luismi, responsable de la parte telemática y la coordinación con el área de sistemas, mantendrían vivo con sus equipos el esfuerzo de mejora y el impulso innovador.
Quizás fue una casualidad, pero a la semana siguiente, Eloy apareció en mi despacho con una información que acababa de sacar de internet sobre unos premios que por primera vez se estaban lanzando desde Naciones Unidas. Solo había un problema: quedaban 2 semanas y la memoria tenia que presentarse con varios “avales” de otras instituciones. En esa misma mañana, tras consultarlo y lograr el apoyo de nuestro Concejal Aragüetes, decidimos intentarlo de nuevo.
NOTA 2.
Lo segundo que hay que tener para optar a ganar un premio es un “buen equipo”, convencido de estar trabajando en un proyecto que merece la pena, que ofrece resultados y utilidad a la ciudadanía, y por tanto, capaz de motivarse e ilusionarse con el “plus de trabajo” que supone la memoria. Este concepto de equipo, incluye un responsable político que lo entienda, lo asuma y lo apoye con convicción.
Lo demás vino rodado en una especie de vorágine. Eloy se puso a trabajar en la adaptación de la memoria, recabando los datos necesarios del resto del equipo (Paloma, Roberto, Concha, López,…), mientras hacia las gestiones burocráticas con los funcionarios de Naciones Unidas -siempre por la tardes y en inglés- . En paralelo yo me volqué en conseguir los avales necesarios, poniendo en valor buena parte del capital relacional acumulado en muchos años de trabajo. La revisión de la memoria se hizo por iteración participando en su mejora varias personas el equipo, y los avales fueron llegando tras intensas y reiteradas gestiones donde contaba tanto el reconocimiento institucional de nuestro Ayuntamiento, como en ocasiones el reconocimiento profesional y personal de los interlocutores que finalmente dieron los avales: un alto cargo del Ministerio de Administraciones Públicas, un directivo de la Federación Española de Municipios y Provincias, un Catedrático del Instituto Universitario Ortega y Gasset, y el propio Presidente del Observatorio de la Calidad en los servicios Públicos. El último día hábil se envió por correo certificado a Naciones Unidas la Memoria con los avales necesarios.
NOTA 3.
Lo tercero que hay que considerar es el sentido de oportunidad y saber aprovechar el momento adecuado para presentarse, lo que quizás es el factor más abierto al azar, pues nunca se puede manejar del todo. Mi teoría al respecto se resume en esa frase que se le atribuye a Picasso sobre “que la inspiración siempre me pille trabajando”, si bien es cierto que conviene analizar con detenimiento los elementos de oportunidad, y saber aprovecharlos.
EL VIAJE A NUEVA YORK
Lo que vino después fue ciertamente lo más agradable: la comunicación del premio, una carta de felicitación de la casa real, el viaje a Nueva York con el Alcalde para recoger el galardón, la conexión a Internet para verlo “en directo”, la recepción y comida privada en la sede de la embajada, y sobre todo, la presentación del proyecto en la sede de Naciones Unidas y la recogida del galardón por el Alcalde en una de las salas de la ONU ante las delegaciones de un buen número de países de todos los continentes.
Toda una odisea, como el viaje a ITACA, la aventura de cambiar y modernizar la Administración, que recomienza nuevamente en cada proyecto como el manto de Penélope, que se teje y desteje con múltiples episodios…
Después vendría el reto de trasladar ese reconocimiento a todo el equipo, y más aún a todo un Ayuntamiento…pero eso ya es otra historia.





