La Cooperación Público-Social se abre camino en Madrid

Cooperación público-social. Personal del ayuntamiento y de asociaciones colaborando, reunidos.

El pasado mes de mayo el Ayuntamiento de Madrid aprobaba la “Ordenanza de Cooperación Público-Social”, proyecto largamente trabajado, anhelado  y acariciado por el área de Gobierno de Coordinación Territorial y Cooperación Público-Social y su concejal Nacho Murgui.

Se trata probablemente de una de las mayores innovaciones aportadas por el gobierno de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid de cuyo equipo nos honra formar parte como directivos.  Por tanto en esta entrada ya adelantamos que no somos neutrales, sino “parte interesada”, totalmente interesada e implicada desde su origen con el proyecto, junto a otros compañeros y compañeras.

Nuevo vector de innovación pública

Trataremos de explicar en 5 claves la necesidad a la que responde este impulso innovador:

1. Vivimos  en pleno torbellino, en la cresta de la ola de un cambio de época donde enfrentamos grandes y pequeños problemas para los que no tenemos ni solución ni en muchas ocasiones capacidad de respuesta desde las instituciones. Como bien señala el profesor F. Longo, enfrentamos cada vez más, problemas “divergentes y adaptativos”. Tanto las  grandes cuestiones globales  (migraciones, cambio climático, empleabilidad de los parados mayores o de larga duración,...), como algunos problemas cotidianos (desde el cuidado de algunas zonas vulnerables en las ciudades o el funcionamiento de pequeñas instalaciones deportivas de barrio), no encuentran soluciones estructurales ni previamente protocolizadas, ni mucho menos ágiles ni inmediatas, probablemente porque no existen.  Como bien señala Longo:

“¿Será el elefante burocrático sensible a estos movimientos de fondo en el ecosistema? ...... Aventuraremos un pronóstico: el sector público del futuro tendrá que ser, probablemente, más inteligente, más diverso y descentralizado, y más colaborativo.
El primer reto es reducir el déficit cognitivo. La brecha actual entre lo que los gobiernos y sus organizaciones saben y los desafíos que afrontan es descomunal y no para de crecer. En tiempos complejos e inciertos, la creación de valor público se relaciona más con el conocer, aprender y liderar procesos sociales que con el producir.”

2. Nos movemos en un escenario de gobernanza compleja, con múltiples actores, individuales ,colectivos e institucionales, públicos y privados, donde casi nuca uno solo tiene la solución y donde la iniciativa de la sociedad y el mercado van habitualmente por delante de las propias instituciones.  Aunque es difícil –o a veces imposible- dar soluciones simples a problemas complejos, la sociedad civil avanza respuestas donde las instituciones aún no han llegado.

3. Existe una nueva ciudadanía activa, muchas veces dispuesta a colaborar de forma voluntaria, activa y activista, si se ponen los instrumentos para ello sobre esos “bienes comunes” sobre los que ha teorizado la premio Nóbel Elinor Ostrom. Hay un voluntariado social que tradicionalmente se viene implicando y un fuerte “sentimiento comunitario” en la sociedad española que se muestra permanentemente en todas las encuestas. Por otra parte hemos vivido el  impulso innovador y regenerador que supuso el 15-M , que aún mantiene buena parte de su aliento y está vivo tanto en sectores importantes de jóvenes, como en algunos grupos de mayores (jubilados de clase media en muy “buenas condiciones”).  Aquí se encuentra una base principal  de lo que estamos llamando Cooperación Público-Social.

4. Y existen unas organizaciones sociales, sin ánimo de lucro, cuya razón de ser  es muy coincidente con la misión de las propias instituciones. Muchas de estas organizaciones de la sociedad civil  son más agiles que las propias administraciones, mejores conocedoras del territorio donde operan -porque llevan mucho tiempo haciéndolo- y perfectamente sintonizadas con las necesidades de los colectivos con los que trabajan y que constituyen su razón de ser. Muchas de estas organizaciones no lucrativas, asociaciones o federaciones muestran mayor capacidad de innovación que las  burocracias públicas. La necesidad de supervivencia las ha acostumbrado a funcionar con estrategias ágiles y adaptativas, alejadas de la burocratización institucional.

Es en esa confluencia de intereses entre la nueva ciudadanía activa y colaborativa y las organizaciones sociales, sin ánimo de lucro, donde nace y fluye la cooperación público social.

5. La velocidad se demuestra andando y  ya existen muchos  ejemplos y experiencias de Cooperación Público-Social previos a la propia ordenanza y que vienen funcionando en Madrid como la colaboración vecinal en fiestas populares o cabalgatas de Reyes o el funcionamiento de pistas e instalaciones deportivas de barrio en colaboración con entidades. Otras que se han puesto en marcha más recientemente como los Huertos Urbanos, los Equipos de Actuación Distrital, o la cesión de espacios para un uso colaborativo.

La primera gran novedad y aportación de la ordenanza es haber creado un marco transparente y público –frente a la discrecionalidad anterior- , cierto grado de seguridad jurídica a unos y otros, y unas bases reguladoras mínimas que garanticen la calidad democrática de las actuaciones y contribuyan a la eficacia social. En definitiva, como bien señala un joven político madrileño, “poner un poco de orden” en la selva, es a veces un avance tremendo, sobre todo para la parte débil de los actores sociales".

Publicado el: 14/07/2018